Alejandro y Carlos:dos caras de la paternidad

Etiquetas: , , , , , ,

Antes de haberlo pensado Carlos ya era padre y con solo 18 años de edad estaba esperando el nacimiento de su hijo. Después de un largo trayecto de Bogotá a Cali se encontraba en ese momento que jamás imaginó. Pasaban los días, las horas y se acercaba el día de su regreso a la capital donde tenía que cumplir con sus deberes. Aún no conocía a su futuro hijo. Acostado en las sillas de ese frío hospital pensaba en los retos que se aproximaban. A 461 kilómetros y tres años más tarde, Alejandro ayudaba a su pareja en las tareas de parto desde la comodidad de su hogar. Dos parteras precedían el ritual de nacimiento donde escuchaban al fuego mientras dialogaban entendiendo la razón por la que Ileana llegaba al mundo. En palabras de la partera, Iliena era una hija que llegaba como una medicina pero que había que descubrir para qué.

Andrés, cómo se llamaría el hijo de Carlos nació a las 11:40 pm de un lunes festivo,  él apenas pudo ver a su hijo porque tenía que regresar a Bogotá a cumplir con un parcial muy importante de su universidad. Esa distancia entre su hijo y él que apareció en ese momento se convertiría en el gran reto a vencer aún cuando la distancia fuera más larga. Carlos tuvo que viajar a primera hora y fue por eso que Andrés, su pequeño, no pudo recibir su apellido. En todas las vacaciones él viajaba con el único propósito de ver a su hijo, compartir con él, enseñarle de fútbol como su padre había hecho y por qué no, algo de matemáticas, cosa que también lo apasionaba.

Convertirse en padre para Alejandro significó conocer una persona nueva que habitaba en él. “El amor que surge es un amor totalmente diferente al que uno haya podido experimentar. Uno quiere a sus padres, a sus hermanos, a la familia a sus amigos, a sus novias pero esto no tiene nada que ver con tener un hijo. Es como si tuvieras una inmensa fuente de amor por dentro y no la hubieras podido descubrir hasta ese momento“.

Alejandro Cardenas y su hija Ileana.

Para él, es un asunto de cuidado, el hecho de estar despierto, vigilar si respira, estar atento, son situaciones que le hicieron descubrir muchas cosas. En su caso, nunca había sido una persona cuidadosa con las cosas, no se esmeraba porque estuvieran ordenadas y sin embargo el nacimiento de Ileana le enseñó a ser muy cuidadoso, a trabajar con sus horarios, su alimentación, su sueño, ahora prefería compartir un sábado con su hija que salir la noche anterior.

La manera en la que veo el mundo, la manera en la que entiendo a otros padres, sus problemas, conflictos, su falta de sueño, la rabia , sus frustraciones, es otra manera de estar en el mundo distinta donde descubres los secretos de la vida. Alejandro Cardenas

Daniela fue el primer amor de Carlos. Se conocieron en Cartagena cuando cada uno tenía 14 y 15 años, fueron novios todo el colegio hasta que él decidió estudiar en Bogotá y ella en Cali. Cuando Daniela se enteró que estaba embarazada los dos ya no estaban juntos, aun así y pese a su corta edad, Carlos quiso ser un papá que pudiera brindarle una familia a Andrés.

Finalmente, Carlos pudo dejar de viajar y la distancia con su hijo se hizo más corta, cuando él cumplió 3 años, pues Daniela decidió terminar su carrera en Bogotá.

Ahora podía estar con él, le enseñé a caminar, le quité el pañal, trataba de disfrutar al máximo el tiempo y de enseñarle lo que más pudiera, jugábamos juntos, incluso aprendió a sumar muy rápidoCarlos Pérez

Por otro lado, Daniela sentìa que al haber sido madre tan joven, el mundo se había vuelto más estrecho,  por lo que no dudó en irse a Estados Unidos apenas terminó sus estudios y dejó a Andrés al cuidado de Carlos. Para ese momento él y sus hermanos vivían en un apartamento que le habían alquilado sus padres y entre todos ayudaban para llevarlo al al colegio, alistarlo, recogerlo y todas las tareas que implicaban su cuidado.

Un año más tarde, Daniela volvió a Colombia con la firme intención de llevarse a Andrés a Estados Unidos donde había conocido a alguien con quien quería casarse. Carlos se sentía entre la espada y la pared, por un lado, no quería desaprovechar la oportunidad de que su hijo viviera una experiencia en otro país donde podía aprender un segundo idioma y por otro, no quería que lo separan de él ahora que había logrado tenerlo más cerca y generar un vínculo.

Finalmente, Carlos aceptó que Daniela se llevara a Andrés con la condición de que el niño regresara cada tres meses para estar con él. Cada vez que podía él se comunicaba con su hijo y pasados varios meses empezó a notar un cambio en su voz, Andrés se sentía cada vez más incómodo por la conversación y distante. Un día y como de la nada, Carlos perdió toda comunicación con su hijo, escribía, llamaba pero no había respuesta al otro lado. Tras varios intentos, Daniela le respondió desde Estados Unidos  y le dijo que estaba haciendo papeles, él inmediatamente se dio cuenta de sus intenciones de llevarse a Andrés definitivamente y el mismo día se dirigió al Bienestar Familiar recordando que Andrés aún no tenía su apellido. Daniela fue citada y con un documento aceptó que él era el padre y tuvo que negociar con Carlos para llevarse a Andrés de nuevo.

“El papá es quien define por cuánto tiempo el hijo puede estar en el exterior y se realiza un trámite con inmigración. Esta es la única autorización para que un niño salga del país“. Tras una pelea, Carlos recibió un mensaje de la pareja de Daniela en el que decía que para hablar con ella o con su hijo sólo podía hacerlo por intermedio de él.  Carlos no aceptó esta condición y amenazó con hacer regresar a Andrés. Ya habían pasado los tres meses acordados, por lo que correspondía que él se devolviera a compartir con su padre pero esto no sucedió. Andrés no viajó a Colombia y Carlos preocupado, empezó a hacer averiguaciones.

En su círculo social y familiar todos se enteraron que Andrés estaba retenido ilegalmente y conoció una abogada especializada en restitución internacional de menores.

Carlos inició un proceso legal e interpuso, con la asesoría de esta abogada, un derecho de petición ante el Bienestar Familiar quien se encargó de hacerlo llegar a la autoridad central en Estados Unidos, más exactamente en New Jersey. Allí establecieron que se cumplían todas las condiciones para la restitución internacional.  Carlos consiguió un abogado pro-bono en Estados Unidos, al que le envió los documentos y aceptó el caso. Paralelamente nunca desistíó de intentar hablar y mediar con Daniela quien le seguía limitando la comunicación.

Para el cumpleaños de Andrés, Carlos decidió ir a buscar a su hijo y en su búsqueda se encontró con Daniela a quien intentó explicarle que su única intención era poder compartir con su hijo tan como habían acordado y no pretendía quitarle al niño. Ese día y después de un año, Carlos pudo volver a abrazar a su hijo.

Mi principal recuerdo en este proceso de ser padre es el nacimiento de Ileana. Una vez nació mi hija, me refiero a los segundos posteriores que ella salió de la mamá, yo la recibí  y le corté el cordón umbilical con un palito que traían las parteras de la sierra. Una de ellas dijo: tenga muy presente este momento porque aparte, la labor del padre es la trabajar para la independencia de los niños.Alejandro Cardenas

En el caso de Ileana que hoy tiene tres años y medio, Alejandro cree que su relación ha tenido mucho de juego pero también de independencia. Recuerda que cuando Ileana empezó a gatear y alcanzar objetos, estaba dividido entre dos pulsaciones, sentía la necesidad de ayudarle a que alcanzara los objetos más rápidamente,pero por otro lado, también sentía que debía generarle un reto, alejarle los objetos y que gateara más.

Para él, la madre es ese lugar de refugio, ellas tienen la naturaleza de contener, de dar calor y comodidad, mientras el padre es a veces el que ayuda a soltar algunos lazos y permite que los niños sean más independientes.

Hay que ver, sentir y escuchar con mucho cariño el momento en el que está pero también retarla a que conozca nuevas cosas de ella misma y del mundo“. Alejandro Cardenas

Para ese momento Andrés ya había cumplido siete años, Carlos tuvo que asistir a tres cortes en Estados Unidos donde presentaba evidencia que demostraba que su residencia habitual era en Colombia. Llevó certificados del colegio, carta del pediatra y de las profesoras. El veredicto final se dio de manera escrita y ya solo restaba esperar. Tuvo que regresar a Colombia y estando en Bogotá recibió un correo con el que se enteró que el juez había fallado a su favor y que Andrés tenía que volver a Colombia.

Mi hijo volvió a Colombia en noviembre de 2016, cada mes le envío plata para los tiquetes porque él ahora está en Armenia con la mamá, para mi es muy importante verlo y compartir con él, Andrés cambió mucho después del proceso, el vínculo ya no es tan fuerte como antes pero me gustaría volver a jugar, entender y educar a mi hijoCarlos Pérez

Para Alejandro el rol principal del padre es tratar de escuchar a los hijos de muchas maneras, no es solamente escucharlos cuando empiezan a hablar y cantar, sino incluso mucho antes, afinar la escucha para saber por qué se sienten incómodos, cuáles son sus llantos, las temperaturas que les gustan, qué quieren decir los sonidos que producen, etc. Además aconseja no proyectar en ellos todo el tiempo los deseos propios sino tratar de leer lo que ellos quieren haciendo una negociación. “Ser padre no es solamente ser proveedores para los hijos, también se trata de dialogar, negociar lo que ellos desean comer, con lo que hay en la casa, la hora que ellos quieren dormir, con las costumbres. Son procesos de negociación en los que hay que escuchar mucho pero también ayudar a que ellos escuchen a la familia y a los demás“.  

En los dos casos, la llegada de sus hijos transformaron la vida de ambos. Carlos nunca se imaginó sentir la pulsión de estar en constante contacto con su pequeño Andrés y luchar atravesando fronteras para conseguirlo, y por otro lado Alejandro, siguió encontrándose y descubriendo el amor que habitaba y sentía en su interior cada vez que podía compartir con Ileana que todos los días le enseña algo nuevo. Los padres son fundamentales en la vida de todos, su rol va mucho más allá del sostenimiento y el lazo entre padre e hijo cuando se asume con compromiso deja grandes huellas y enseñanzas.

Si conoces experiencias de padres que te resulten admirables, divertidas o poco comunes, coméntanos en esta entrada.
 

Enviar comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

-->
Ir a la barra de herramientas