¿Cómo hacer proyectos de comunicación innovadores para niños? 10 puntos a tener en cuenta

Cada vez hay más personas interesadas en crear obras que puedan ser disfrutadas por los niños: libros, aplicaciones, programas de radio y televisión, espectáculos, películas, juguetes, cómics, videojuegos, en fin, cada medio de comunicación, plataforma o lenguaje artístico trae consigo propuestas para la audiencia infantil que no siempre logran ganar aquellas convocatorias, fondos o concursos que les permitirían llegar al público.

¿Qué aspectos de sus propuestas tendrían que revisar los creadores?, ¿en cuáles lugares comunes podrían estar cayendo?, ¿qué hace que una propuesta sea innovadora? Durante los últimos cinco años de la Convocatoria Nacional de Estímulos del Ministerio de Cultura, el equipo del Proyecto de Comunicación Cultural y Niñez (PCCN) de la Dirección de Comunicaciones ha tomado nota de los imaginarios, temas y formatos recurrentes en los proyectos presentados, y ha logrado identificar tendencias y elementos diferenciales en las mismas.

Aunque este análisis, denominado Estímulos a los contenidos infantiles. Un lustro de experiencias, tiene como insumo principal propuestas de carácter audiovisual, también considera aspectos que deben ser tenidos en cuenta a la hora de idear proyectos de comunicación en diferentes formatos dirigidos a la infancia, como el lugar del niño y los temas que se abordan.

Del estudio destacamos estos 10 puntos claves para ser tenidos en cuenta a la hora de idear propuestas para niñas y niños:

1. Audiencia: ¿a quiénes está dirigida mi propuesta?

Los creadores están llamados a investigar también los gustos, hábitos, entornos e intereses de su público objetivo.

Primero lo primero, ¿a quiénes les quiero hablar?

Por lo general, las convocatorias de contenidos infantiles diferencian las audiencias por grupos de edad (2 a 6 años, 7 a 12 años, etc.). Sin embargo, los proyectos están llamados a realizar una segmentación de éstos rangos y una caracterización que supere la clasificación según la edad, es decir, investigar también los gustos, hábitos, entornos e intereses de su público objetivo. Para obtener más pistas en este tema se recomienda consultar la publicación digital Princesas, transgresores, apasionados y otros.

Cabe anotar que en estos cinco años de análisis de las convocatorias, la categoría que ha recibido un menor número de propuestas ha sido la de contenidos dirigidos a la primera infancia.

Pipo mi amigo imaginario es una serie para niños de 4 a 6 años. Aunque no quiere decir que no les pueda gustar a niños más grandes o más pequeños.

 

Clasificación de audiencias de Pipo, mi amigos imaginario, serie ganadora en 2012 de la Beca para la producción de series de microprogramas dirigidos a la audiencia infantil entre los 2 y los 6 años.

2. Tener clara la historia para redactar un buen storyline

¿Qué voy a contar? “La elaboración de los storyline es una dificultad recurrente en muchos proyectos, a veces se presentan casi sin historia o confusos”, dice el análisis (p.65). Siempre se debe recordar que lo fundamental en este breve texto es que le permita al lector visualizar la propuesta.

Ana, una niña tímida y sobreprotegida, se convierte en una pirata intrépida, decidida y aventurera cada vez que su bañera mágica se transforma en un barco corsario. Con Cua-cua, su amistoso y fiel pato de hule, viven aventuras fascinantes, trabajan en equipo y resuelven problemas a través de estrategias. Ana Pirata demostrará que todos tenemos un valiente adentro, enfrentando los riesgos más temidos y los peligros jamás imaginados.

 

Storyline de Ana Pirata, proyecto ganador en 2014 en la categoría Creación y producción de serie de microprogramas para televisión dirigida a audiencia infantil entre 3 y 6 años, de la Convocatoria Nacional de Estímulos.

 

 3. ¿Cuál es mi tema? Saber de qué quiero hablar y organizarlo

Cultura, valores, ecología, medio ambiente, respeto, aventuras, amistad, ciudad-campo, son los temas que se plantean con frecuencia en los proyectos. Por eso, llaman la atención aquellos que rompen con esta tendencia al proponer, por ejemplo: tratar el cuerpo humano de forma divertida, las matemáticas divertidas, la astronomía y los inventos.

Migrópolis en un programa novedoso porque aborda el fenómeno de la Migración desde los ojos de los niños.

 

4. Intencionalidad: ¿para qué quiero presentarle este proyecto a los niños?

Entre 2011 y 2014 las propuestas presentadas tuvieron en común el interés o la necesidad de “formar” o “educar” a la audiencia. En 2015 estos rótulos aparecieron menos y dieron paso a otras intencionalidades relacionadas con entretener, visibilizar a los niños y niñas en su cotidianidad, narrar historias creadas por los niños o con ellos, incentivar la lectura, la autoestima o las actividades físicas, potenciar sus habilidades, entre otros.

Este criterio no suele aparecer como un punto en las fichas de proyecto, generalmente lo que se pide es la justificación y el objetivo. Estos dos aspectos, junto con otros elementos, permiten inferir la intencionalidad del proponente.

 

5. ¿Cómo sería la propuesta? Definir el formato y la técnica

El formato, en el caso de las propuestas para televisión, establece las reglas que se deben seguir en términos de producción y narración: qué elementos audiovisuales y narrativos intervienen, si contamos con presentadores o no, cuál es la dinámica que se establece entre los personajes y entre éstos y la cámara, etc.

La técnica, por su parte, explica si la manera como se graba o produce el contenido incluye gente de carne y hueso, dibujos animados o es una mezcla de los dos. Es decir, determina cómo se va a ver nuestro formato: si los personajes del noticiero serán niños y títeres, o si nuestro dramatizado será protagonizado por caricaturas.

Asquerosamente Rico es un programa de cocina infantil que mezcla live action con personajes animados en la demostración de cocina y luego incluye la participación de niños y niñas de la audiencia replicando el plato. Además, el concepto de entrada es novedoso porque usa la contradicción para cautivar a la audiencia e invitarlos a probar alimentos saludables de una manera divertida.

Es importante mencionar que elegir el formato y la técnica es una decisión que impacta directamente en el presupuesto del proyecto y que la posibilidad de presentar imágenes reales, niños reales y adultos reales, tiene relevancia en las convocatorias del Ministerio de Cultura.

 

6. Perspectiva: ¿Mi proyecto habla desde el punto de vista de los niños?

Una gran tarea para los creadores de contenidos infantiles consiste en ponerse en el lugar del niño para identificar cuáles son sus verdaderas necesidades, intereses y preocupaciones. Desprenderse de lo que los adultos consideran que los niños “deben” saber, hacer y conocer, y tener más en cuenta sus vidas.

La mayoría de realizadores, cuando empiezan a escribir proyectos, piensan que éstos deben tener objetivos demasiado grandes o pedagógicos. El llamado entonces es a que se establezca el verdadero alcance que tienen y que no se pretenda llevar la escuela a los medios de comunicación.

La Lleva presenta, desde la cotidianidad de los niños, la cultura de algunas regiones de Colombia y de Latinoamérica.

 

7. Huir de los lugares comunes: el elemento mágico que lo resuelve todo

En los proyectos para público infantil es común encontrar “fórmulas” que los realizadores consideran que funcionan para cautivar a los niños. Sin embargo, estas estrategias no siempre enriquecen las historias y se convierten en medidas superficiales o solo estéticas.

Un caso común es el hecho de incluir, al lado del niño protagonista, un elemento mágico que lo soluciona todo: “Es recurrente la presencia de un ‘algo’ que teletransporta, que resuelve problemas, que muestra situaciones difíciles antes de que sucedan, que permite hacer viajes por el ciberespacio o por los diferentes planetas; ayudando al niño o los niños protagonistas a tener todo controlado por la presencia y ayuda que les brinda.

No se trata de si está bien o mal, la cuestión es hasta dónde lo que se plantea es que el niño por sí solo no puede solucionar situaciones de su vida y más, aún, que para solucionarlas, requiere de algo no real”. (p. 51).

 

8. El lugar del niño en mi proyecto: ¿cómo pienso a mi audiencia?

Cuando los creadores de contenidos están recorriendo ese camino que existe entre la idea y la producción del proyecto tienen en mente una serie de concepciones acerca de los niños según las cuales orientan sus decisiones y definen las características de sus propuestas:

a. Niño aprendiz: por eso le tenemos que enseñar… de todo

“Se ve una “necesidad” por parte del adulto de enseñar al niño, como si este no contara con espacios como la escuela o la familia para tal fin; sino que además, se pretende hacer desde una perspectiva adulta y viendo al niño como un actor pasivo.

Es necesario que la construcción o generación de nuevos conocimientos, se logre a partir de la exploración conjunta entre niños y adultos, del aprender y del reconocer a la audiencia infantil como portadora de saberes y de intereses, que están dispuestos a explorar, pero desde sus propias perspectivas”. (p. 59)

b. Niño como proyecto de adulto: ¿Niño modelo?

“Presentar al ‘niño ejemplo’, ese que es bueno en todo, a través de historias que, a modo de ver de los adultos realizadores, permiten prepararlos para que sean buenos ciudadanos, buenos amigos, buenos hijos, buenos estudiantes, tengan valores, respeten a los demás, cuiden el medio ambiente, etc”. (p. 60).

La pregunta es: ¿Cómo queremos entonces que los niños exploren maneras de construir su propia identidad?

c. Ausencia de niños reales

“Son muchas las propuestas presentadas donde no aparecen los niños de ‘carne y hueso’ que viven y comparten la vida en el hogar, la escuela, el barrio, el parque; esos que no necesitan superpoderes para gozar, jugar, explorar, llorar, preguntar o responder; esos que le permiten a otros niños identificarse, sentirse pares, sin importar los lugares donde viven, las características de su familia, la escuela a donde asisten o los espacios que recorren”. (p. 61).

Crónicas Elefantiles ejemplifica la manera de darle la voz a los niños desde sus propias narrativas y enaltecer la forma en que ven al mundo.

 

9. Importante: ¡Explorar la cotidianidad de la infancia!

Algo de esto ya se empezó a adelantar en el punto anterior: ha habido poco de la vida real a lo largo de cinco años de convocatorias. ¿Dónde están sus historias, búsquedas, alegrías y tristezas? Hay una gran riqueza en la vida de los niños que otros países han sabido recoger en sus producciones y que cuando los realizadores colombianos las conocen manifiestan su importancia, sencillez, capacidad de captar atención, etc. “Sin embargo, no se ‘atreven’ a explorar, a ser creativos, a arriesgarse y salirse de los lugares comunes que les dan cierta seguridad a ellos, aunque no necesariamente, satisfacción y éxito con la audiencia”. (p. 65)

Kampen es un novedoso programa noruego en el que dos comentaristas deportivos narran cómo Stian, el protagonista, se enfrenta a los retos cotidianos que se le presentan a un chico de 11 años: sentarse cerca a la chica que le gusta durante una película, aprobar el examen de matemáticas, conseguir levantarse para ir al colegio, no tirarse un pedo en el bus, entre muchos otros.

 

The Games (como lo traducen sus productores al inglés), resultó ganador en el Prix Jeunesse International 2014 en la categoría Ficción para audiencia de 7 a 11 años. No encontramos en línea la versión subtitulada de algún capítulo, pero no hace falta saber noruego para fascinarse con la manera en que éstos realizadores utilizan el humor para retratar pequeñas angustias y triunfos diarios.

10. Profundizar en la investigación

Para abordar las temáticas, llegar a las audiencias e identificar los formatos y las técnicas más apropiadas según los objetivos del proyecto, es necesario investigar y contar con mucho más que la buena intención y el “niño que hay en cada uno”.

Los referentes teóricos deben ponerse en diálogo con la audiencia seleccionada, sus opiniones, realidades e intereses; con la riqueza que ofrecen los diferentes medios y lo digital; y con la creatividad del equipo de trabajo, el cual debería ser interdisciplinario.

Claves ¡Alharaca! para contenidos infantiles es otro documento de consulta que sirve de guía para emprender de manera juiciosa el reto de crear para los niños.

Mucho para pensar ¿verdad? ¡Esa es la idea!

Comparte este texto con otras personas que también quieran crear producciones para los niños. El gran objetivo es desarrollar propuestas que enriquezcan la dimensión cultural y comunicativa de la niñez, que consideren y valoren a los niños y sus derechos, y que los piensen como audiencias empoderadas.

Consulta el Análisis completo en mincultura.gov.co.

 

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