La promoción de lectura es un diálogo entre iguales. Perfil de Andrés Parra, promotor de lectura

Andrés Parra en la Feria del Libro de Bogotá mientras realizaba actividades de Maguaré. Foto de MaguaRed

Andrés Parra es de esas personas dedicadas al trabajo en comunidad, está convencido que compartiendo conocimiento y experiencias se construye país y también humanidad. Tiene 33 años y de estos, lleva siete dedicado a la promoción de lectura. Con los libros ha llegado a las cárceles, los hogares comunitarios y casas para personas de la tercera edad, así como a distintos municipios de Cundinamarca, Boyacá y Santander.

Andrés se ve reflejado en los niños inquietos y siempre curiosos. En su infancia no era un gran lector y pese a que sus padres no le leían, recuerda enamorarse de las historias en las voces de su madre y su abuela que provenían del campo y tenían como tradición hacer narraciones orales del río, los animales, los árboles y también de sus vecinos. Para él, eran momentos muy íntimos y hoy los interpreta como la manera más bonita de rescatar los saberes de una familia.

Cuando tuvo edad de ingresar a la universidad no tenía claro lo que iba a estudiar, pero estaba seguro que quería tener varios horizontes y perspectivas para ver la vida. Cuando finalmente se decidió, optó por licenciatura en filosofía, quizás porque muchas de las inquietudes de su infancia permanecieron y esta carrera le permitió dar un vistazo al mundo desde otras dimensiones.

En el 2001,  mientras estudiaba, La Red Capital de Bibliotecas de Bogotá, BibloRed empezó a generar espacios de talleres, creación literaria y artística, para lo cual Andrés fue convocado y entró a hacer parte de esta. A pesar de que estudiaba una licenciatura, nunca se vio enseñando en los colegios, por lo que las bibliotecas resultaron esos espacios informales donde podía acercarse a los demás con mayor libertad.

Andrés Parra en la Feria del Libro de Bogotá mientras realizaba actividades de Maguaré. Foto de MaguaRed

Luego, hizo parte de un proyecto de la Gobernación de Cundinamarca y bibliotecas de Colsubsidio en el que asesoraba y creaba los portafolios de servicios de las bibliotecas públicas de Cundinamarca, participaba en la gestión de los espacios físicos de las bibliotecas, asesoraba a los bibliotecarios, les presentaba las colecciones y creaba Clubes de lectores para jóvenes, La hora de cuentos para los niños y los encuentros con adultos mayores. Después de esta experiencia entró a hacer parte del proyecto de promotores regionales del Ministerio de Cultura y trabajó en tres regiones del país. Como él cuenta, se enfocaba en la atención integral a la primera infancia, pero también en entender todos los públicos y crear espacios intergeneracionales, como una hora del cuento donde los niños pudieran compartir con sus abuelos y hacer promoción de lectura para las familias y comunidades.

Convertirse en promotor dejó de ser una forma de mantener entretenidos a los públicos y se transformó en la manera de construir cultura, conservar los saberes tradicionales y generar diálogo con las personas.

Desde muchos ámbitos las personas que asisten a estos encuentros, no tienen voz, mientras que a partir de la promoción de lectura se inicia un diálogo entre iguales. Desde la lectura en voz alta se reconoce al otro, al cual se le lee y el promotor tiene que ponerse en el contexto y condiciones de los demás para que sea escuchado y entendido. Es la manera de mostrarles a las personas que existen otras realidades  generadas por la lectura, los libros y las artes”.

La promoción de lectura se ha convertido en una disciplina en el país debido a los bajos indicadores de lectura. Es una labor que se diferenció de la del bibliotecólogo, que simplemente se encargaba de ordenar los libros y se convirtió en una labor en la que se está en contacto con el público, se sabe escuchar y se entiende las condiciones de los demás. Como cuenta Andrés, cada persona es única y no existen métodos exitosos para esta tarea. El promotor de lectura siempre tiene que estar actualizado para poder comprender la necesidad de información que requiere cada persona. “No se trata de imponer un modo de ver, sino construir estos puntos de vista del mundo en un diálogo y con un elemento que es el libro y que otras veces es la imagen o las historias de vida de las personas”.

Andrés Parra en la Feria del Libro de Bogotá mientras realizaba actividades de Maguaré. Foto de MaguaRed

En las palabras de Andrés, la lectura permite mostrarle a la gente que proviene de una ascendencia, acercarse a las personas dejando el rigor académico y demostrarles que las historias de vida de cada uno son importantes. Le gusta enseñar que leerse un capítulo, medio libro o uno completo es un hábito igual de sencillo que cepillarse los dientes y no es una tarea ni una obligación. Su tarea es demostrar que la lectura es un gusto y así cambiar la perspectiva de las personas que sienten que los libros están asociados únicamente con la escuela. “Cuando esto pasa las personas no solo comienzan a leer sino a entender que ellos mismos pueden contar sus historias, las de sus familias y comunidades, sin que nadie externo lo haga por ellos”.

Andrés está convencido que los lugares no convencionales e informales son los espacios donde se puede compartir y generar cambio. En su opinión es un error preguntarle a los niños la moraleja y los personajes principales al finalizar la lectura, ya que esto los aleja del disfrute y de la capacidad de discernir, que tienen los más pequeños sobre los contenidos. Para él, los niños de primera infancia están en capacidad de construir un criterio estético y de decir lo que no les gusta. “Ningún niño es igual, y es un error decir que a todos los niños les gustan las fábulas o los poemas”. Cada uno es distinto y él ha conocido pequeños científicos que prefieren hablar de animales, taxonomía o ciencias exactas. El punto está en mostrarles a los niños que son capaces de construir su propia realidad y no hay una impuesta para ellos.  “Eso es lo lindo de trabajar con niños, hacerlos imaginas, reflexionar y comentar sobre su vida de una forma que en su contexto diario no lo harían”.

“Hay situaciones que me han marcado, uno se da cuenta de lo trascendental que es el conocimiento cuando te encuentras con grupos que no tienen la facilidad de ir a una biblioteca. En los hogares comunitarios, los niños agradecen ese espacio con un abrazo y una sonrisa, cuando simplemente he leído un libro y esa es la mejor retribución que un promotor de lectura, puede recibir”.

Andrés Parra en la Feria del Libro de Bogotá mientras realizaba actividades de Maguaré. Foto de MaguaRed

Gracias a la labor del promotor de lectura, hoy muchos niños crecen de la mano con los libros, en los colegios se implementa el plan lector y ahora en todos los municipios en los que sólo había textos de consulta, las familias encuentran bibliotecas y salas de lectura donde pueden crear, imaginar y contar sus propias historias.

Cuéntanos tus experiencias en las salas de lectura, bibliotecas o con tus promotores de lectura más cercanos.

Si quieren ver a Andrés en acción en la pasada edición de la Filbo, pueden visitar esta galería fotográfica: Filbo 2017.

 
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6 Comentarios

  1. Viviana Marcela Nieto Jurado

    Que excelente trabajo, seria genial tenerlo de visita en el Hogar infantil donde laboro ya que aunque promovemos la lectura todos los días y todo el tiempo en diferentes espacios y en diversas actividades en nuestros niños a ellos les encanta escuchar otras voces y escenarios diferentes propuestos por entes externos.

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  2. Ruth Albarracin Barreto

    Si todo un encanto con los libros. En la feria tuvimos la bella suerte de que nos contara el cuento La vaca que puso un huevo y el manejo con el publico espectacular, en especial con Luis Miguel quien le debatía todo el tiempo. Felicitaciones mi querido amante de la lectura

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  3. Alba Luz Puentes

    Felicitaciones. Me identifico plenamente con su trabajo. Un fuerte abrazo para todas las personas que se dedican a esta hermosa labor. Tenemos que aprender mucho de él. Sería chévere intercambiar ideas.

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  4. yajaira Cabrita

    No tan solo es leerles, es permitirles crear a partir de estas vivencias, cuentos, poesía, dibujos entre otras cosas…y te aseguro que mas nunca dejaran de leer..Que el niño participe de las actividades como el protagonista de estas acciones.

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