Bosqueconcierto, un trío de montaña, mar y galaxias

 

Roberto Camargo escribe las letras de Bosqueconcierto; también compone la música, diseña la puesta en escena… ¡Y además ama los sombreros rojos!

 

Roberto Camargo es uno de los compositores y productores musicales más destacados en Colombia por el trabajo que ha desarrollado en los últimos años al dedicar sus esfuerzos creativos a los niños y sus familias. En Maguaré tuvimos la oportunidad de hablar un rato con él, a propósito del estreno en nuestra plataforma de su álbum Bosqueconcierto – Roberto Camargo en Trío.

 

¿Cómo fue tu infancia y cómo esas experiencias influyen hoy en la música que haces pensando en los niños?

 

Mi infancia la viví en dos contextos. En el mar del litoral, en La Guajira, porque mi familia materna es de ese departamento, y mis primeros años de infancia los pasé allí… Años más tarde nos instalamos en Bogotá, así que de niño viví entre el mar y la montaña. Al  principio me daba duro ir y volver, porque los dos contextos son muy distintos en lo geográfico y cultural, y como niño me costaba entender esas diferencias, sentía un choque. A medida que fui creciendo me di cuenta que pertenecía a ambos contextos y que uno posibilitaba ciertas cosas y el otro otras. Poco a poco se fue creando un diálogo de dos contextos muy distintos y la música empezó a jugar un papel muy importante porque sugería puntos de relación que me permitían evocar esos entornos.

La música de Bosqueconcierto es resultado de ese diálogo porque es una música mestiza. Las sonoridades que hacen parte de este trío son de Cundinamarca, Boyacá, La Guajira y del Magdalena, así que los instrumentos nos hablan del mestizaje.

Hay una canción que habla de ese contraste entre el paisaje de la ciudad y el del litoral, se trata de Desde el microscopio. Allí hablamos de cómo los opuestos se relacionan, qué ocurre con las especies animales y vegetales entre la montaña y el mar, sobre lo que es visible y lo invisible, o lo que es muy grande y solo lo podemos ver por un telescopio, o lo que es muy pequeño y lo vemos por un microscopio. Esta canción mezcla el paseo vallenato con la carranga que pertenece al altiplano cundiboyacense.

 

Bosqueconcierto es un álbum con canciones muy metafóricas, ¿por qué escribir de esa manera para los niños si ellos tienen un pensamiento tan literal con respecto al mundo?

 

Al hacer música tenemos varios aspectos para trabajar. Uno es el mensaje, pero otro tiene que ver con los instrumentos y con los ritmos que conforman la propuesta. Las historias son un pretexto para la educación en valores, el hecho de que haya una armónica, una guacharaca o una guitarra de madera crea un formato musical donde es muy fácil que un niño de primera infancia identifique esos instrumentos. Tenemos una intención desde lo pedagógico y didáctico, pero sobre todo desde la percepción sonora de los niños.

En Bosqueconcierto hacemos una reinterpretación del formato de trío vallenato folclórico que usa la caja, la guacharaca y el acordeón. El otro formato es guitarra acompañante, guitarra puntera y guacharaca. El formato de trío que proponemos trata de reinterpretar, de ser transversal, y por ello reemplazamos el acordeón con la armónica, que nos acerca a la sonoridad del altiplano del país. También hay un trabajo desde el ritmo, para que sean ritmos pegajosos, festivos, bailables, alegres, ritmos colombianos como el bambuco, el paseo vallenato o el chandé. Y con ellos vamos a contar historias… Por ejemplo, Monólogo de una rana que habla sobre la contaminación y el desplazamiento de las especies, así Bosqueconcierto llega a los niños desde lo musical.

Por la montaña es la historia de una familia que incendia la montaña, es el relato de cualquier asado de “un paseo de olla” en la falda de una montaña. Aunque es una letra fuerte hace parte de la vida cotidiana de los niños, ellos están creciendo con esas actividades, el mensaje fluye y lo tienen al alcance de la mano. No hay temas tabú para abordar con los niños, el tratamiento acertado tiene que ver con el tono y con el fondo de la educación en valores: el cuidado de nuestro contexto inmediato como parte de algo más grande que llamamos planeta.

 

¿Cómo ha sido la recepción del álbum entre el público, especialmente los niños y sus familias?

 

¡La recepción ha sido muy chévere! Bosqueconcierto no nació con la idea de que circulara especialmente en los niños más pequeños; fue gracias a un ejercicio de itinerancia que se volvió de primera infancia. Los tres integrantes del álbum tenemos experiencia en didáctica y pedagogía. Somos tres músicos:  Alfredo Rojas, en la percusión, es docente de sociales; Germán Pinilla, que es armonicista, validó un currículo para enseñar armónica; y yo, que soy el creador de las canciones y me encargo de la propuesta escénica porque he hecho teatro y comedia.

También contamos con un asesor licenciado en ciencias naturales que es muy importante para el trabajo creativo porque en la búsqueda de las metáforas no queremos que se vayan datos inexactos. Si hablamos del calentamiento global, el cambio climático o el cuidado de las especies y el agua esa información debe estar amarrada a la verdad. Nosotros no estamos haciendo un discurso ambientalista, somos conscientes que todo muta, no se trata de salvar el mundo, sino de sensibilizarnos frente a lo que tenemos, porque es vacano cuidarlo. El hombre no va a acabar con la tierra, la tierra y la naturaleza en su evolución y permanente cambio acaban con las especies, porque el planeta es sabio. Como especie no somos un peligro para el planeta pero sí tenemos la responsabilidad de preservar lo que tenemos en virtud de que hacemos parte de la historia del planeta.

 

Germán Pinilla, Roberto Camargo y Alfredo Rojas interpretando los éxitos de Bosqueconcierto.

 

La reacción del público ha sido increíble y eso nos ha permitido depurar nuestro nivel de comunicación con los niños. Gracias a la Beca de Itinerancia que ganamos con el Ministerio de Cultura llevamos el concierto a La Guajira, visitamos el Centro de atención infantil Sol Naciente de Riohacha y hemos estado en varias ciudades: Barranquilla, Santa Marta, Medellín… En Bogotá hemos hecho conciertos en casi todas las localidades y con diferentes públicos incluyendo campesinos y población desplazada. ¡Estamos muy agradecidos!

 

Cuando uno crece cantando, crece más feliz. El ejercicio de la ronda nunca va a pasar de moda, que a través del arte se pueda aprender del mundo es importante para los niños, que esa primera percepción del mundo esté matizada por la música y el arte permite crear una visión reconciliadora con el planeta, a través de la música de Bosqueconcierto.afirma Roberto.

 

En Maguaré contamos con nueve canciones del álbum Bosqueconcierto para bailar, cantar y jugar:

– Monólogo de una rana.

– Por la montaña.

– Florecita de sabana.

– Desde el microscopio.

– La manzana.

– La rosa y el astronauta.

– La ronda del hoyo negro.

– Biodécimas.

– Los peces están locos.

 

Como es habitual Saimiri le propuso a Roberto un juego de palabras. Nuestro monito ardilla decía una palabra y Roberto debía decir otra de manera automática sin pensar… este fue el divertido resultado:

Jugar: Agua.

Niños: Arena.

Cantar: Rondas.

Poesía: Todo.

Bosque: Concierto.

 

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