Nunca estamos más cerca al lenguaje poético que cuando somos bebés.

“¿Qué es poesía?, dices mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul.
¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas?
Poesía… eres tú”.

Decía así Gustavo Adolfo Bécquer, uno de los últimos representantes del Romanticismo del siglo XIX y parte de los autores de Canta palabras, libro de la serie Leer es mi cuento. Pero, ¿qué es la poesía para un bebé?

Antes de comprender el significado de las palabras, los bebés disfrutan del lenguaje a través de su sonoridad. A través de los cantos, arrullos y nanas, los padres unen el mundo cotidiano con el mundo de los sueños, allí donde todo es posible.

Durante los primeros meses de vida, la poesía está presente en la voz del cuidador. Las rondas, los arrullos, las cantinelas y demás formas musicales de la palabra son la forma poética en que se llega a ellos. El conocimiento del lenguaje es transmitido en la lectura que los bebés hacen del rostro de los padres o cuidadores y esto tiene relación directa con que es esa persona la que entra en su campo visual.

A partir del sonido, el niño se introduce en la cultura. En todos los pueblos se ha cantado, en muchos colectivamente, como rito o conjuro. Esos versos de la tradición oral que pasaron de boca en boca constituyen un acervo más allá de los libros, base de la cultura musical y poética, y en esos juegos de palabras se gestan los ritmos y metáforas que dan lugar al nacimiento de la poesía.

“El hijo de rana, Rinrín renacuajo
salió esta mañana muy tieso, muy majo”

Así Inicia el Renacuajo Paseador de Rafael Pombo, que se encuentra en el libro de Leer es mi cuento Con Pombo y platillos. Este cuento, como muchos de Pombo, está lleno de ritmos y rimas que a los niños les suena fantástico.

“La poesía es una escuela de lenguaje”, decía Gerges Jean, poeta y ensayista francés, porque más allá de lo artístico en el juego, en la exploración y en las, a veces caprichosas construcciones de sentido, los niños ensayan sobre el significado, la musicalidad y el ordenamiento del lenguaje.

Parejas, parejas que no son parejas es un poema del Cubano David Chericián en el que juega con la estructura del lenguaje que los propios niños crean.

“El como y la coma,
el cuento y la cuenta,
el trompo y la trompa,
el medio y la media,
el palo y la pala,
el cepo y la cepa,
el rato y la rata,
el peso y la pesa,
el ojo y la hoja,
el ceño y la seña,
el bote y la bota,
el ruedo y la rueda,
el gamo y la gama (…)”

Cuando el bebé comienza a señalar los objetos y lo que en ese momento es el foco de atención, conocida como la fase de la mirada compartida, hay un reconocimiento de la otredad, del otro, que permite incluir el libro, y es allí donde el objeto cobra valor.

Después surge en ellos la necesidad de nombrar, y es el momento de regalarles palabras a través de la vida cotidiana y de las historias y nombres fantásticos que agregan los libros a su vocabulario.

Cuando los bebés empiezan a pronunciar frases completas (por ejemplo, cambiar el “ya no quiero más” por “ya no quiero más leche”), están en una constante búsqueda de palabras y el libro puede ofrecerles más palabras de las que ellos escuchan en la vida diaria. Es aquí cuando ellos descubren que el lenguaje les permite nombrar y encuentran una utilidad que le da sentido a hablar. Pero la esencia de la primera infancia es el juego, divertirse, pasarla bien, y la poesía es ese mecanismo que propicia su desarrollo sin la presión de aprender lo que naturalmente se dará a medida que descubren el mundo.

El Plan Nacional de Lectura y Escritura “Leer es mi cuento”

“Leer es mi cuento” invita a los adultos a hacer parte del entorno de los niños mediante la lectura en voz alta, quince minutos al día. Independientemente de las habilidades narrativas de cada cuidador, este encuentro afectivo es vital para que los niños asocien la lectura con momentos felices y agradables, para que generen el hábito de leer como su propia iniciativa y, por supuesto, para propiciar en ellos todas estas fases esenciales de descubrir entre sonidos, letras y encuentros familiares el lenguaje con el que se comunicarán. ¡A leer en casa!

 
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