Jūedova Pamiva, una experiencia sobre los indígenas Cubeo en el río Cuduyarí

 

Jūedova Pamiva, Cubeo Cuduyari es más que un libro para colorear. Es patrimonio inmaterial, es la memoria y representación del ciclo vital y de las pautas de crianza de los Cubeos del Vaupés, una comunidad en la que habitan cerca de 120 indígenas que  comparten tradiciones y formas de vida que aún se conservan, como su organización social, su lengua y sus tareas de caza, siembra y pesca. Para los Cubeos el papel de los niños en la sociedad es protagónico.

Hace poco más de 22 años Luz Stella Carvajal, Ciro Pineda y sus hijos, Anyí, de 3 años, Yavi, de 4 ,y Jbisú, de 7, emprendieron un viaje hasta Arara, ubicado en el noreste amazónico, en la vertiente del río Cuduyarí, en el Vaupés; territorio de una riqueza étnica y lingüística, en el que hay más de 30 pueblos indígenas que hablan igual número de lenguas.

Luz Stella Carvajal y Ciro Pineda fueron convocados para realizar una investigación que propuso el Ministerio de Educación Nacional en 1996 sobre pautas de crianza en niños menores de 7 años. En los demás departamentos de Colombia esa investigación se le encomendó a las universidades, pero en el caso de Vaupés, que hasta ese entonces no contaba con universidad, se hizo por medio del CEP, Centro Experimental Piloto, que tenía la batuta de  la investigación de la educación en el departamento. El CEP convocó a Ciro Pineda como coordinador de la investigación y a Luz Stella Carvajal como asesora pedagógica.

La investigación, por las características del territorio, no se podía realizar con todas las comunidades por lo que se decidió hacer un estudio de caso en la comunidad de Arara.

La investigación tenía que salir de ellos, no podía ser una lectura desde afuera. Pusimos sus voces como protagonistas y nos reuníamos diariamente en el desayuno comunitario a decidir el rumbo de la investigación cuenta Luz Stella Carvajal

Luz Stella y Ciro decidieron vivir en familia con el pueblo indígena durante seis meses y bajo su estructura social y formas de habitar el territorio. Gracias a eso descubrieron que la paternidad de los Cubeos iniciaba prontamente, alrededor de los 15 a los 17 años, y que, aunque los investigadores se veían como abuelos para ellos, compartían algo en común: su relación como padres de niños menores de 7 años.

«Para tocar el tema de las pautas de crianza hay que tocar la cotidianidad, desde dónde se genera la práctica. Para ellos todo tiene origen en el mito, el mito les ha enseñado cómo pescar, cazar, sembrar. Son comunidades cazadoras, pescadoras y con unos conocimientos incipientes de horticultura. No se puede hablar de agricultura porque es horticultura itinerante: tumban monte, lo queman, sacan las cosechas y luego se deja el espacio para que la selva lo vuelva a reconstruir», dice Luz Stella.

 

El libro en construcción

 

 

El libro Jūedova Pamiva, Cubeo Cuduyari  empieza con una panorámica del territorio; se muestra Mitú, el río Vaupés y su vertiente Cuduyarí. Allí hay una treintena de comunidades asentadas en el río: Santa Marta, Garafa, Pituna, Pirasema, Camutí, Pacoativa, San Javier, Ztapinima, Pirami, Casanare, Pato, Wacurabá y Pacú son algunos de los pueblos que se observan en el papel.  Luego, al pasar las páginas, está el Arara y en el interior están sus casas donde ya empiezan a distinguirse elementos propios del pueblo y, por supuesto, la presencia de los niños.

El libro representa varios momentos del ciclo de vida desde la lactancia, así como  la cosecha, la recogida y transformación de la yuca brava en casabe. También se representa el Taro, un artefacto fabricado de bejucos y con un tejido en el que los niños menores de un año pueden sentarse con la única condición de que el dedo gordo toque el suelo –a su lado los  cuidadores realizan otras tareas: en este artefacto los más pequeños juegan, aprenden a caminar y se relacionan con los demás niños.

 

Los Cubeos son netamente comunitarios, todos tienen que ver con todos, y por eso la crianza les compete a todos.

Los niños crecen muy rápido en comparación con los niños de las zonas urbanas. Corren y juegan con seguridad, las niñas se bañan en el río, no son tan dependientes como lo serían los niños en la ciudad afirma Luz Stella

El abuelo Carlos, quien era el más anciano de la comunidad y por lo tanto un sabio, le dijo a Luz Stella el método de aprendizaje de los niños: ver.

“Niña ve mamá como raya yuca. Mamá la deja y si hace mal, mamá  no la regaña, se ríe y le vuelve a enseñar. Lo mismo los niños: cogen carnada y el papá lo va guiando, así van aprendiendo”, dijo el abuelo Carlos.

“Es un método maravilloso basado en la experimentación continua. No es competitivo. Se da por hecho que a ciertas edades van cogiendo ciertas habilidades y dependiendo de eso mismo se les exige”, cuenta Luz Stella emocionada. La crianza se basa en el juego y en la imitación:

A los niños se les da responsabilidades: la hermana de cinco años, puede cargar a su hermano de un año… Entre ellos se empiezan a cuidar. Luz Stella confiesa que cuando se llegó a la comunidad parecía que solo vivieran niños, pero es porque las mujeres están en la chagra y los hombres en el monte. Los niños toman un papel protagónico en su misma crianza y educación.

Los Cubeos son patriarcales y exogámicos, o sea contraen matrimonio con cónyuges de distintas tribus o ascendencias. La línea de parentesco la da el padre. No se casan entre ellos mismos y eso da como resultado algo particular y es que se vuelven políglotas y pueden llegar a dominar hasta más de cinco lenguas provenientes de otros grupos étnicosdice Luz Stella

 

Partiendo de estas características Luz Stella y Ciro decidieron crear el libro como retribución a todo lo aprendido. Por ser una cultura oral no se podía hacer en español: querían que el  material fuera de ellos y para ellos. Por esa razón optaron por lo gráfico: un libro en el que los indígenas se vieran identificados y en el que cualquiera pudiera acercarse a su manera de vivir.

Dentro de la comunidad escogieron a Gaudencio y Napoleón López, dos indígenas de la comunidad, como los ilustradores que plasmarían su realidad. Los dibujos originales del libro lo hicieron en papel pergamino con rapidógrafos y tinta china.

El talento nativo es asombroso; saben plasmar muy bien su realidad con un realismo extraordinario. Puede que no manejen los perfiles, la perspectiva, los planos, pero es asombroso cómo ellos manejan el dibujoconfiesa Luz Stella.

El libro retrata el proceso del embarazo, que está inmerso en la cultura de los Cubeos. Retrata también a la mujer en la chagra con su budari, canasto en el que recogen la cosecha de la yuca brava; retrata la lactancia, la pesca, la caza, el juego y los meses de cosecha y sequía.

Cada página del libro, antes de su publicación, se decidía en el desayuno comunitario donde se exponían los dibujos y escogían los que parecían representarlos mejor.

En Junio de 2015 salió la segunda edición del libro Jūedova Pamiva, Cubeo Cuduyari  gracias a la contribución de Anyí, la menor de las hijas de Ciro y Luz Stella, antropóloga en la Universidad de Nariño.

 

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