“Si una obra de arte está bien hecha, así sea para niños, también involucra al adulto”: Teatro Libélula Dorada

Texto: Juan Carlos Millán G. – Dirección de Artes, Ministerio de Cultura de Colombia
Fotos: Milton Ramírez – Ministerio de Cultura de Colombia

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Los hermanos Iván Darío y César Álvarez son los fundadores del grupo de teatro de títeres Libélula Dorada.

“Desde hace muchos años el trabajo de la Libélula Dorada viene siendo muy inspirador para otros grupos de títeres que de alguna manera han seguido nuestros pasos. Muchos de quienes vieron nuestras funciones en su niñez y juventud ahora quieren hacer cosas similares, porque la cultura es así: se transmite con el ejemplo”, expresa Iván Darío Álvarez, cofundador del grupo.

Con un movimiento titiritero en alza y las múltiples propuestas que llegan a la Dirección de Artes del Ministerio de Cultura, cuyas convocatorias de estímulos hasta el 2014 no establecían una diferencia entre títeres y teatro de actores, surgió la necesidad de crear la Beca Rayuela con el fin de exaltar la labor desarrollada en el campo del teatro de muñecos y animación de objetos.

Este reconocimiento fue otorgado en 2015, su primera versión, al Teatro Libélula Dorada con su proyecto La peor señora del mundo, montaje basado en una versión del texto infantil homónimo escrito por el mexicano Francisco Hinojosa. En 2016 esta beca fue entregada a la Fundación Grupo de Teatro Cazamáscaras con La memoria de las cosas perdidas, a la Compañía Escénica Vórtice con Entre máquinas, y a la Fundación Teatro de Títeres Paciencia de Guayaba con De alebrijes, miedos y quitapesares.

A propósito del montaje de La peor señora del mundo, Ivan Darío, quien estuvo a cargo de la adaptación del texto, explica: “Como el niño es una persona que está a merced del poder de los adultos —situación que es una constante de los cuentos infantiles y de la literatura popular—, de alguna manera se trata de hacer notar la posibilidad de vencer a quien es más fuerte haciendo uso de la inteligencia”. Y agrega que “al ser dos lenguajes distintos [la literatura y el teatro], la gente recrea el texto de una manera muy distinta a la forma en que puede hacerlo con una pieza teatral o una película; son otras lecturas y posibilidades que enriquecen mucho el acceso al texto”.

Contra viento y marea

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“Nosotros en nuestra infancia nunca gozamos de esa experiencia del teatro de títeres”: Iván Darío Álvarez.

Fundada en 1976 al interior del Teatro Cultural del Parque Nacional —adscrito a Colcultura y considerado una de las pocas escuelas de teatro de títeres que han existido en Colombia—, la Libélula Dorada vio la luz a instancias de lo que se conocía como el Centro Latino de Cultura, que reunía a varias agrupaciones de diferentes géneros artísticos: Música (Son Latino), Teatro (Acto Latino), Literatura (Muro Latino) y Teatro de Muñecos o Biombo Latino, que termina seduciendo y ganando para este género a los hermanos César e Iván Darío Álvarez, quienes eran unos asiduos espectadores de grupos locales como el Teatro La Candelaria, Teatro Libre, TPB, La Mama, El local y Acto Latino.

De espectadores deciden pasar a formarse como actores gracias a una serie de talleres que los llevan a descubrir los teóricos del teatro que estaban en boga por aquella época: Brecht, Stanislavski y Grotowski. “Eso nos entusiasmó mucho porque nosotros en nuestra infancia nunca gozamos de esa experiencia del teatro de títeres y poder trabajar en Biombo Latino fue muy importante. Era una de las agrupaciones más vanguardistas de la época en Colombia”, comenta Iván Darío.

“En esa escuela aprendimos algunas de las técnicas que no eran muy divulgadas en Colombia como el manejo de títeres de varilla, títeres articulados de boca y de mano prestada, que al poco tiempo nos permitió hacer un primer estreno de la obra Préstame tu sombrero, junto con otros tres integrantes de la escuela que decidimos llamarnos El Quintentón”, recuerda César.

Vinieron luego una serie de presentaciones de la obra Las escobitas, que presentaban en jardines infantiles y escuelas públicas de manera precaria, y como el grupo carecía de un teatrino lo primero que hacían sus integrantes era echar mano de las cortinas que hubiera en el recinto. “Por las puntillas y el martillo no se preocupen, porque eso y los títeres son nuestras únicas herramientas”, declaraban con humor.

Y así comenzó todo, junto con el ingreso a una escuela de pedagogía artística, también a cargo de Colcultura, que permitió al grupo adquirir bases teóricas ligadas al estudio de la antropología y la sociología, capaz de dar a los alumnos una formación de carácter integral como maestros especializados en música, teatro y artes plásticas para poder desempeñarse en cursos de educación secundaria.

El grupo era totalmente desconocido e incluso en algún momento se vieron forzados a hacer fiestas infantiles para sobrevivir. Grata sorpresa se llevaban los espectadores al descubrir unas presentaciones de carácter artístico que buscaban ir más allá del mero entretenimiento de un público conformado en esencia por padres e hijos que esperaban disfrutar de otro tipo de fiestas.

“Nosotros pensamos que esa clasificación entre teatro para niños y teatro para adultos a veces es un poco forzada, porque si una obra de arte está bien hecha, así sea para niños, también involucra al adulto”, precisa Iván Darío, para quien las obras Los héroes que han sido todo menos el miedo y La rebelión de los títeres, supusieron una nueva etapa en la que deciden dedicarse única y exclusivamente a los títeres, contra viento y marea, en diversas salas de teatro.

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En el montaje de La peor señora del mundo, los hermanos ÁLvarez destacan el papel de la escultora e ilustradora argentina Eugenia Susel en la concepción de la obra y la creación de los personajes.

En busca de un espacio

Con la creación del Ministerio de Cultura y del Programa de Salas Concertadas, el grupo busca hacerse a un lugar propio: “El movimiento teatral venía trabajando de manera independiente y autogestionada en procura de forjar su propio espacio, casi que en contravía del mismo Estado, y festivales tan importantes como el de Manizales o el Iberoamericano no hubieran sido posibles sin el respaldo de todos nosotros. En esa medida, el Estado comienza a tener conciencia de la necesidad de apoyar estos procesos, y su papel resulta fundamental para que las agrupaciones teatrales sigamos existiendo”, explica Iván Darío, para quien el Programa de Salas Concertadas resultó fundamental a la hora de fortalecer la actividad teatral en el país, a partir de la formación de nuevos públicos y una sólida cultura teatral.

“Debido a que el Estado no cuenta con salas suficientes para llegar a las comunidades, son los grupos quienes hemos generados estos espacios que cumplen con una función social y de proyección hacia la comunidad”, agrega César, además de hacer hincapié en la necesidad de que espacios como el Teatro del Parque Nacional pudieran acoger un futuro Museo de marionetas debido a que fue uno de los primeros escenarios concebidos para la presentación de este tipo de espectáculos, junto con obras para la primera infancia en América Latina.

“Cuando comenzamos —recuerda César—, no se pensaba en la importancia de tener un espacio de trabajo dedicado al público infantil y el teatro de títeres era visto como algo marginal”. Por eso ahora, conocedores de la importancia de contar con un espacio propio para desarrollar los ensayos y las presentaciones, la sala del Teatro Libélula Dorada decidió abrir sus puertas a otras manifestaciones artísticas que no tenían donde presentarse y apoyó los inicios de agrupaciones como Monsieur Periné, Curupira o Black Cat Bone.

El Teatro Libélula Dorada también creó el Festival de Blues y Jazz, un Festival de danza contemporánea y ofrece presentaciones permanentes de agrupaciones de pequeño formato, además de albergar eventos relacionados con narración oral y el Festival Internacional de Títeres Manuelucho, reconocido como uno de los más importantes en su género tanto en Colombia como en el exterior.

¡Conócelo con los niños!

Teatro Libélula Dorada

Carrera 19 No. 51 – 69 (Bogotá D.C.)
Teléfono: 2498658 – 3450683
Celular: 312 3863834
www.libeluladorada.com
contacto@libeluladorada.com
teatrolibeluladorada@gmail.com

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