Una poética sensorial para la iniciación en danza

Leyla Castilo. Intérprete escénica, coreógrafa e investigadora. Magíster en Literatura y Licenciada en Educación Artística. Directora de Artífice Danza, espacio dedicado a la exploración de lenguajes corporales alternativos en diálogo con manifestaciones como la instalación, el perfomance, la intervención urbana y la literatura. Ha integrado compañías de trayectoria internacional y ha recibido importantes estímulos para la creación y la investigación. Ha trabajado como maestra en las instituciones Universidad Distrital Francisco José de Caldas, Universidad Tecnológica de Chocó, Corporación de Educación Superior CENDA, Universidad Nacional de Colombia y Universidad de La Salle. En 2014 fue coordinadora académica del Programa Danza Viva de Ministerio de Cultura. Desde 2008 se desempeña como orientadora académica del proyecto Pasos en la tierra de la Corporación Sankofa.

Mi cuerpo quiere, cada vez más, ser cuerpo en el
mundo, breve materia, veloz silencio, calmado dolor,

impulso animal.

En los últimos cuatro años he participado como asesora de danza en diversos municipios del departamento del Chocó como Quibdó, Tadó, Istmina y Lloró en el marco del programa Danza Viva del Ministerio de Cultura y del Proyecto Pasos en la Tierra de la Corporación Sankofa – Rafael Palacios. En los consecutivos encuentros con los maestros y los semilleros de esta región hemos ponderado el libre descubrimiento del cuerpo, del movimiento y de la expresión de las niñas y los niños. Por tal razón, antes que apuntar al aprendizaje de coreografías fijas hemos procurado integrar al proceso de iniciación en danza la experiencia sensorial vinculada a las prácticas culturales y la percepción del territorio.

En el texto presente describo la experiencia del Juego del árbol y el corazón, desarrollada con el semillero del municipio de Lloró, a propósito del reconocimiento de elementos del movimiento a través de una relación con la naturaleza.

En el primer encuentro con los pequeños danzantes de este pueblo, el ambiente del lugar —habitado por las presencias, los sonidos y los movimientos de la selva— parecía invitar a adentrarnos en él con el cuerpo y la imaginación. Nos dispusimos en círculo, de pie, de cara al centro. Estuvimos de acuerdo en jugar a que éramos un árbol. Entre risas y gestos de atención o de picardía empezamos por sentir el piso con los pies, como si estos fueran nuestras raíces; luego hicimos la suposición de que el resto del cuerpo sería el tronco, los brazos serían las ramas y las manos, las hojas de aquel árbol, que el viento mecía y en el cual vivían pájaros cuyos sonidos hacíamos con nuestra voz.

Una vez fuimos árbol, el juego nos llevó a diversidad de expresiones y de motivaciones corporales. El salón de clase se había transformado en selva y nuestros cuerpos se orientaban en ella percibiendo las distancias, los recorridos y las ubicaciones propias y de los otros. A través de la imaginación empezamos a identificar un primer elemento específico del movimiento en danza: el espacio.

Proceso Danza Viva - Pasos en la Tierra 2014, semillero de Lloró. Foto por Leyla Castillo.

Proceso Danza Viva – Pasos en la Tierra 2014, semillero de Lloró. Foto por Leyla Castillo.

Posteriormente recorrimos nuestros cuerpos de árbol con las manos para decir: “Es un árbol que tiene ojos” y nos tocábamos los ojos, y así con los oídos, la boca y las diferentes partes del cuerpo hasta abrazarnos las pantorrillas acurrucados y decir: “Es un árbol que tiene corazón, pum, pum, pum, pum». Este corazón buscaba el aire para respirar y el cuerpo se iba desenvolviendo hasta estar de pie, y nos estirábamos mucho queriendo llegar a las nubes con los brazos-ramas. En seguida, hicimos el mismo recorrido más rápido, haciendo consciente la respiración: inhalar al subir y exhalar al bajar, marcando un pulso. Así, el juego nos había llevado a otros dos elementos del movimiento: el reconocimiento de las partes del cuerpo y el manejo de un tiempo o marcación rítmica.

Al finalizar la clase habíamos logrado construir entre todos una pequeña secuencia de danza de una manera fluida, sin imponer a los participantes algún paso o acción preestablecida. Sentí que habíamos avanzado mucho en una sola sesión.

Este sencillo juego ha sido la base de una serie de indagaciones posteriores que hemos venido profundizando y afinando a modo de una poética para la iniciación en danza desde dos consideraciones principales, a saber:

  • En la infancia los sentidos, como fuente de la experiencia vital, están plenamente abiertos e interrelacionados y contribuyen en el niño a la configuración de la noción de sí mismo como parte de un entorno que es ambiental, cultural, afectivo, colectivo y personal. Este descubrirse como “parte de” corresponde a la dimensión proxémica necesaria a la práctica de la danza, como forma de relación con el espacio físico y el espacio imaginario.
  • Al experimentar el movimiento a partir de la inmersión sensorial en el entorno, la danza surge en el niño como experiencia del mundo en él mismo, como una manera de Ser en la transformación: ser el árbol, el río, el tigre, la lluvia o el fuego. Sentir la tierra, escuchar las aves, el viento o el ladrido. Percibir el propio cuerpo en el cuerpo del universo, en su dinámica, en el dibujo de las formas, en la tensión de las fuerzas, en el flujo de las sensaciones y la imaginación, posibilita un goce de los sentidos que deviene experiencia poética, aventura vinculante de la que emergen la expresión espontánea, la curiosidad descubridora y la decisión del impulso en la cual se funda la manifestación de la danza.

Me interesa particularmente esta manera de descubrir la danza en la infancia, en procura de trascender prácticas que apuntan a la incorporación de sistemas de movimiento, que no suelen contar con la sensibilidad, las afinidades y la capacidad imaginativa de las niñas y los niños.

 

Proceso Danza Viva - Pasos en la Tierra 2013, semillero de Lloró. Foto por Rafael Palacios.

Proceso Danza Viva – Pasos en la Tierra 2013, semillero de Lloró. Foto por Rafael Palacios.

2 Comentarios

  1. Quiesera compartir experiencias que he venido desarrollando con los niños de un municipio cercano a Bucaramanga.

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    • ¡Magnífico, Oscar! Nos alegra mucho recibir tu mensaje. Por favor escríbenos a maguaRED@gmail.com con los detalles que consideres necesarios sobre esas experiencias y tu número telefónico; así podremos concretar esta oportunidad de compartir con la comunidad tus ideas y la forma como las vives con los niños 🙂
      Un saludo. Estaremos atentos.

      Responder

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