En los oídos de los demás. Una reseña de Mil Orejas

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Mil Orejas, un libro de Pilar Gutiérrez. Foto de MaguaRed

“Perdí el oído a los siete años, pero no soy sorda. He querido explicar que tengo mil orejas diminutas regadas por todo el cuerpo”, dice Pilar Gutiérrez, narradora de Mil orejas, en este relato poético que habla de una mujer que aprendió a escuchar el mundo desde el silencio.

Mil orejas, publicado en 2013,  fue seleccionado como uno de Los mejores libros para niños y jóvenes con discapacidad en 2015, IBBY. y obtuvo una mención especial en la  categoría New Horizons del BolognaRagazzi Award 2015, que es el festival más importante de literatura infantil y se lleva a cabo en Italia.

Como cuenta la autora, fundadora y actual directora de Tragaluz editores, este libro está inspirado en una amiga cercana que se llama Rosita y tiene discapacidad auditiva. La intención al principio era hacer una novela con ella como personaje principal, pero en la medida en que iba avanzando la investigación para este libro, Pilar sintió que la amistad podía deteriorarse y prefirió conservarla, no sin antes regalarle un poema que es Mil orejas.

Los años pasaron y Pilar olvidó que le había regalado este poema a Rosita, cuando una tarde, ella se lo envío al correo, y en una confusión pensó que su poema era autoría de ella. Rosita le recordó que se lo había regalado y como anécdota se lo pasó a los editores quienes no dudaron en decir que esos nueve versos podían componer un libro, que representaba a la población de sordos en la voz de Rosita.

Sin dudarlo, Pilar se animó a publicar el libro y llamó a Samuel Castaño quien se encargó de las ilustraciones, en este libro álbum en el que la palabra y la imagen son un conjunto poético.

Si bien el libro sensibiliza a los oyentes frente a la población con discapacidad auditiva, en un momento Pilar y Samuel se preguntaron si el poema era entendido por los sordos. Ellos en su lengua de signos tienen una estructura muy completa pero distinta a la que usan los que escuchan, por lo que empezaron a buscar personas pertenecientes a esta población que quisieran participar en el proyecto. En un trabajo arduo de varios meses en que los sordos leían el poema y lo llevaban a la lengua de signos, se dieron cuenta que era muy difícil para ellos, ya que una vez leían el poema algunos lo entendían pero sentían alguna imposibilidad de expresarlo, porque era poesía. Palabra por palabra y metáfora por metáfora, estas personas con discapacidad, fueron representando el poema hasta que lo sintíeron y lo expresaron. (El lenguaje de signos , no solo cambia de país a país sino de ciudad a ciudad, y se puede entender más como un acento).

Mientras las personas con discapacidad visual tienen contacto con la palabra desde la infancia, el caso para las personas con discapacidad auditiva es distinta y son pocos los libros que existen para ellos. En primera infancia hay herramientas, ciertos libros que son de ayuda para aquellos que están empezando a oralizar y asociar las palabras y los signos, pero la idea finalmente es que acaben leyendo los mismos libros que los que escuchan. Su lengua es visual, gestual y espacial y no es para escribirse, pese a que Mil Orejas utilice como recurso la lengua de signos como un elemento gráfico.

Es un libro incluyente que invita a conocer una lengua distinta que debemos aprender y de vez en cuando sentirnos en otras orejas. El trabajo con la población con discapacidad auditiva fue tan exitoso que iniciaron una cadena de vídeos en todo el mundo, en los que se invita a esta comunidad a interpretar el poema.

Para conocer acerca de esta iniciativa puede consultar en: Tragaluz editores.

 

 

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