Palabras, primera infancia y Año Internacional de las Lenguas Indígenas

Las palabras fueron tomadas de la audioteca «De agua, viento y verdor. Paisajes sonoros, cantos y relatos indígenas para niños y niñas» (I, II, III).

Sabemos que la diversidad lingüística constitutiva del mundo que habitamos es motivo de orgullo, pero sabemos también que esa diversidad está bajo amenaza. Sabemos que los hablantes de lenguas no mayoritarias son encasillados como minorías y sabemos que las minorías son discriminadas. La destrucción de los modos de vida locales, la globalización –en su versión de máquina aplanadora y homogeneizadora–, y el racismo se traducen en que cada vez las lenguas indígenas del planeta tienen menos hablantes. Un hablante menos es un universo completo que se extingue. Nuestro mundo se empobrece.

Por estas y otras razones, la UNESCO ha declarado este, el 2019, como el Año Internacional de las Lenguas Indígenas. El objetivo es celebrar la existencia de las lenguas que históricamente han estado marginadas, mostrar los motores de su extinción, pero también visibilizarlas dándoles la atención, el reconocimiento y la importancia que merecen. Afirma la UNESCO que “las lenguas indígenas desempeñan un papel crucial para que las comunidades de hablantes asuman su destino y participen en la vida económica, cultural y política de sus países”. Celebrar las lenguas indígenas es trivial sino se mejoran las condiciones de vida de sus hablantes y se fortalecen sus respectivas organizaciones.

En MaguaRED nos unimos al festejo desde la perspectiva de los niños y niñas que en nuestro país hablan, o están empezando a hablar, en sus lenguas maternas indígenas. En Colombia se hablan 69 lenguas diferentes al castellano. El número de hablantes de esas lenguas se estima alrededor del millón. 65 son lenguas indígenas o americanas. Cada minuto de la vida, en todos los rincones del país, los niños y las niñas están aprendiendo de sus familias y de sus comunidades a representar el mundo con los códigos lingüísticos que les son propios, códigos que resistieron, y que siguen resistiendo, la brutalidad de la colonización, la evangelización, el racismo y el olvido.

Desde el mes de agosto estaremos compartiendo con nuestra comunidad contenidos que, desarrollados gracias a la generosidad y disposición de los hablantes de lenguas maternas indígenas que han colaborado con nosotros, abordarán las estrategias de fortalecimiento, revitalización y aprendizaje de las lenguas maternas, sus expresiones artísticas y creativas, las modalidades de educación propia y crianza, el uso que para este fin dan a los medios de comunicación y a las redes sociales, y, en general, el acompañamiento que reciben los niños y las niñas en la colosal aventura de aprender la lengua materna y de sortear la vergüenza y la estigmatización. También echaremos un vistazo a experiencias pedagógicas con niños y niñas indígenas que hablan castellano porque en algún punto del largo proceso colonizador sus pueblos vieron desaparecer la lengua. 

Como corolario, y en alianza con nuestros amigos de Fundalectura y del Instituto Caro y Cuervo, durante lo que resta del año MaguaRED irá construyendo un colorido abanico lingüístico con las primeras palabras de los niños y niñas indígenas de nuestro país en sus lenguas maternas. Nos emociona saber que al final de año conoceremos mucho más de ellos y de sus universos lingüísticos, que apenas empiezan a formarse. 

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1 Comentario

  1. Deberían citar que las palabras de la imagen fueron sacadas de la Audioteca «De agua, viento y verdor»

    Los derechos de esa obra no son de Fundalectura, sino de las comunidades y su uso está restringido a los materiales de la Audioteca.

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