Conceptos claves: La Pedagogía de la Sensibilidad y la cinta de Moebius

Marco conceptual del modelo pedagógico de Cuerpo Sonoro y de la Pedagogía de la Sensibilidad ®

La Pedagogía de la Sensibilidad® y la cinta de Moebius

Cinta de Moebius. Imagen tomada de www.patents4life.com

Cinta de Moebius.
Imagen tomada de www.patents4life.com

Cuerpo Sonoro, en las condiciones institucionales y operativas planteadas para 2015 genera varios vaivenes que, en suma, pueden configurar un gran tejido de cintas que nos puede resultar insospechado. Puede incluso salirse del radar y del control del proyecto, en otras palabras, sus logros y alcances van más allá de lo que logramos visualizar, recoger y analizar.

La pedagogía de la sensibilidad va y vuelve desde y hasta las formadoras y desde y hasta los artistas formadores. Más allá de la estructura de formación que se traduce en siete intensos días de formación y de los acompañamientos presenciales y virtuales, las formadoras y los artistas formadores buscan pararse en el mismo lado de enunciación y son las experiencias, los sentires y las percepciones las que se cruzan y mezclan; las que se traducen en asombros, inquietudes y obsesiones que se traducen en la manifestación de las emociones.

La pedagogía de la sensibilidad va y vuelve de los artistas formadores a los agentes educativos y culturales. Aceptando el reto, los artistas formadores se apropian a su manera, en sus condiciones y momentos, de la pedagogía de la sensibilidad y generan condiciones, espacios, tiempos para que los agentes educativos y culturales la conozcan y la reconozcan –de igual forma– a su manera, en sus condiciones y momentos. Los agentes manifiestan o subliman sus propias percepciones, inquietudes, prácticas y expectativas con respecto a los niños, a su práctica pedagógica, a su historia, a su territorio. Cosas pasan, de las que son testigos los formadores y los agentes y algo se instala, se queda, se refleja. Esto un poco fuera del alcance de nuestros sentidos, pero allí está. Es importante creer que todo lo que propicia o provoca la pedagogía de la sensibilidad es positivo, es para bien o para mejor, no hay que temer por no poder evidenciar las transformaciones pequeñas o grandes que se den en cada uno de los territorios.

La pedagogía de la sensibilidad va y vuelve de los agentes educativos y culturales a los niños. Un poco más lejos de nuestra vista y de nuestro panorama, está la relación que tejen los agentes educativos con los niños y las niñas. Una sola transformación en la percepción, imaginario o práctica de cada agente educativo se traduce en una condición distinta y positiva que reconoce a los niños y las niñas como sujetos, que el niño accede a la cultura a través del juego, que este se goza de manera creativa, que el territorio se explora desde miradas más sensibles y que el espacio, cualquiera que sea, se transforma en el escenario de la imaginación.

La pedagogía de la sensibilidad va y vuelve de los niños y niñas y sus entornos. Completamente fuera de nuestra vista, los niños y niñas que han sido tocados sensiblemente desde una pedagogía que los asume como sujetos de derechos, se relacionan con sus entornos, espacios, familias, vecinos y amigos de formas espontáneas y auténticas, transforman las relaciones en su hogar, encuentran momentos y espacio para el juego indivudual y colectivo donde antes había solo objeto. Se convierten en protagonistas de su vida cotidiana, trascendiendo un destino que los condena a resignarse solo con la experiencia que llega de afuera.

“Los procesos creadores se advierten ya con toda su intensidad desde la más temprana infancia” L.S. Vigotsky, la imaginación y el arte en la infancia.

En la pedagogía de la sensibilidad hay momentos distintos y en cada uno, hay un nuevo centro. Es un acto de fe que se ejerce en la incertidumbre. El regreso de cada cinta sucede de manera espontánea, a los ritmos y momentos de cada proceso.

 
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