Una mirada al juguete y al juego desde 5 pedagogías

 

Para varias pedagogías de la primera infancia el juego y las expresiones artísticas son el lenguaje de los niños. El objeto dinamizador de estas prácticas, en gran medida, son los juguetes: desde los industrializados de pasta y plástico hasta la misma imaginación o cualquier objeto: un palo de madera, una hoja o una montaña. El concepto de juguete puede ser tan amplio como el juego mismo.

A continuación compartimos cuatro miradas, a partir de cuatro pedagogías distintas, de la importancia del juego y los juguetes en la niñez.

 

Reggio Emilia

 

 

La pedagogía Reggio Emilia considera al niño una persona con capacidades, potencialidades, curiosidad e interés en construir su propio aprendizaje. En ese sentido el juego es esencial: el niño adquiere conocimientos a través del juego por placer, movido por la curiosidad o la imaginación.

En esta pedagogía  los juguetes y el desarrollo del juego están mediados por la construcciones de ambientes que inviten a los niños a explorar; para ellos el ambiente es el tercer maestro y a través de “provocaciones” los niños reflexionan, investigan y conocen su entorno. Habilitar zonas o rincones con alfombras, troncos o algunos cojines es una de las posibilidades de invitar al juego. Así mismo, para esta pedagogía los materiales naturales en las manos de los niños son juguetes porque se convierten en objetos con infinitas oportunidades: una semilla puede ser un carro, una hoja una casa, un tronco un castillo, así como otras opciones más, lo que permite que el niño esté continuamente imaginando y creando. Gracias a estos materiales ellos podrán percibir, mediante los sentidos, la naturaleza: las plantas, la madera o el agua.

 

Exploración asistida

 

 

La noción de exploración asistida es la identidad educativa y pedagógica del Centro de Expresión Artística Mafalda. Maritza Díaz, antropóloga y cofundadora del centro, emprendió la formulación de una propuesta de educación inicial basada en el juego y el arte como alternativas para la libertad. Para la exploración asistida los docentes pasan a ser sujetos culturales dinamizadores de los procesos de los niños y los asisten, creando una relación dialógica. Para ellos la experiencia exploradora del niño es asistida por la pregunta ¿qué es la que dinamiza la construcción del conocimiento? Se plantea como principio que los niños poseen la capacidad de formularse inquietudes y responder preguntas exploradoras como camino de comprensión a sus interacciones con el entorno.

En esta pedagogía el juego cumple un papel esencial porque se convierte en el lenguaje propio activador de la creatividad; además de permitir que el niño se divierta, provoca que la mente esté dispuesta a la imaginación, a la expresión libre, a la transformación y creación de realidades diferentes. El espacio debe ofrecer oportunidades para la creación espontánea y un celular sin pila, un teléfono viejo, artefactos en desuso, palos, tubos de cartón –materiales que se pueden mover, amontonar, agrupar, alinear…– son los mejores juguetes para que la creación de los niños se potencie. Para ellos lo más importante es que los materiales no tengan una sola dirección de uso y que ellos, de un momento a otro, se conviertan en otra cosa, en otro juguete, que tenga otro propósito, que se pueda utilizar de cualquier forma.

 

Pedagogía Waldorf

 

 

La educación Waldorf proviene de las enseñanzas e investigaciones de Rudolf Steiner, quien a principios del siglo XX desarrolló una pedagogía pionera en el área del aprendizaje basado en el desarrollo apropiado a cada edad y la comprensión del desarrollo evolutivo en los niños. En el primer septenio de vida (de los 0 a los 7 años), según esta pedagogía, los niños son grandes experimentadores y tienen muy buena capacidad de imitación. Para la pedagogía Waldorf todos los juguetes deben estar dirigidos a transmitir experiencias sobre la naturaleza, la tierra, sus elementos y las creaciones humanas. Es decir, los juguetes deben proporcionar vivencias en el consciente del niño de manera que en el futuro éste pueda relacionarlas con conceptos y por tanto desarrollar sus capacidades intelectuales.

Un ejemplo para explicar lo anterior es la rueda: existen objetos con cuatro ruedas que se llaman coches. Las hay de madera, de goma, metálicas… Algunas giran fácilmente, otras no tanto, pero todas dan vueltas. Hay ruedas que giran solas porque están en un plano inclinado, otras las tenemos que empujar. Si el niño acumula con el juego experiencias sobre lo que es la rueda, entonces podrá llevar a la consciencia –fácilmente– los fenómenos que más tarde aprenderá sobre física o geometría y transformarlos en conceptos. Para esta pedagogía es importante que el contenido del juego infantil hasta los siete años consista en conocer su medio a través de toda una serie de vivencias repetidas. Por eso, para ellos, los juguetes no se denominan juguetes, sino elementos de juego, que van a estimular la actividad creativa y sensorial del niño: el tacto, el movimiento, el equilibrio, etc.

 

Montessori

 

 

La pedagogía de María Montessori está basada en tres elementos claves: un maestro preparado, un medio preparado y, tercero, materiales específicos que atienden a los periodos sensibles del niño y a la mente absorbente con que los niños se introducen a la cultura. Los materiales específicos o juguetes deben ser de madera, tela, vidrio, objetos que están calibrados de manera estricta y en proporciones exactas en tamaño y peso para darle una noción determinada al niño que aporte a la educación sensorial, al lenguaje, las matemáticas y a la vida diaria –esta vida diaria, relacionada con la cotidianidad, introduce al niño en las tareas del día a día. El desarrollo motor, por ejemplo, no se enseña por medio de guías o fotocopias, sino que se interioriza con tareas como servir agua en un vaso, lustrar zapatos, o exprimir una naranja.  

En Montessori el juego es el trabajo de los niños y, por ejemplo, no se juega rompecabezas, sino que se trabaja en el rompecabezas. Cada material Montessori está diseñado para que el niño adquiera unas habilidades concretas basados en la realidad y nunca en la fantasía; el objetivo es que los niños comprendan un concepto concreto: no son para mantenerlos entretenidos.

 

Pedagogía Pikler

 

 

Emmi Pikler fue una pediatra húngara que dedicó su vida a investigar sobre el papel del adulto en el desarrollo motor de los niños. Sobre esa base creó un sistema educativo basado en el aprendizaje autónomo de los niños sin la intervención de los adultos. Según esta pedagogía los niños aprenden a sentarse, moverse y a caminar sin necesidad de incitarlos a hacerlo. De este modo, a través de la libertad de movimiento, espacio y con ropa cómoda, el niño irá superando cada etapa de desarrollo cuando esté preparado para ello. Según la pedagogía Pikler los juguetes deben ser elementos al alcance los niños para que puedan investigar y crear.

No recomiendan utilizar andadores porque obligan a los niños a utilizar la cadera cuando aún no está preparada; tampoco recomiendan alfombras electrónicas de juego porque son demasiados estímulos que impiden centrarse en lo que les interesa, y están en contra del uso de superficies blandas. La pedagogía invita a crear un cesto de tesoros con objetos distintos objetos: piñas, piedras, conchas, madera, algo de metal, papel o cartón, un objeto de vidrio resistente, así como diferentes tejidos para que los niños puedan observar, tocar, agitar y tirar objetos que les brinden información y les permitan descubrir sonidos, sabores y texturas.

 

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2 Comentarios

  1. El documento es bastante interesante para nosotros los nuevos maestros de la primer infancia.

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