Mariela Bohórquez, una maestra que cree en la exploración autónoma de los niños

 

En Oiba, en Santander, municipio conocido como el Pueblito Pesebre de Colombia, a 151 kilómetros de Bucaramanga, vive Mariela Bohórquez, maestra y líder del proyecto Semillas de grandeza, un proyecto que ha transformado la educación inicial en su departamento. Su labor ha sido tan valiosa para los niños, familias y cuidadores que incluso su propuesta pedagógica fue finalista en el Premio Compartir al maestro, uno de los mayores reconocimientos y homenajes al trabajo docente en el país.

Mariela inició su carrera como maestra en 1972, cuando ingresó a la Escuela Normal de Málaga, en Santander. Su primer trabajo fue en las escuelas rurales de Lebrija y Girón, en Santander, y su primera experiencia fue en la vereda Motoso y luego en la vereda La Renta, donde vivió por cuatro años. Allí disfrutó mucho de sembrar árboles con los niños y de trabajar junto con las familias buscando el bienestar de ellos, incentivando a los adultos a que los acompañen y les den afecto. En La Renta fue profesora de los niños de primaria y trabajaba con el “sistema tradicional”: dictaba la clase, trataba un tema en especifico y luego los niños eran evaluados.

 

Mariela Bohórquez junto con los niños de Oiba, en Santander.

 

En 1979 entró en vigencia El Decreto 2277 o Régimen Especial del Escalafón Nacional Docente, que regula las condiciones de ingreso, ejercicio, estabilidad, ascenso y retiro de las personas que desempeñan la profesión docente en los niveles de preescolar, básica (primaria y secundaria) y modalidades que integran el Sistema Educativo Nacional (sector oficial y privado). Gracias a este régimen Mariela, encaminada y enamorada de su trabajo, decidió estudiar en 1996 Educación preescolar y promoción de la familia, en la Universidad Santo Tomás, y luego decidió hacer una especialización en Ludopedagogía, en la Universidad Cooperativa de Colombia, en 2006.

Después de enseñarle a los niños de La Renta, Mariela pasó a trabajar en el Colegio Villa de San Carlos de Girón, también en Santander, y finalmente llegó a Oiba, donde lleva veinte años trabajando en la Escuela Normal de Oiba con niños del grado preescolar, o sea, niños de primera infancia.

 

Mariela Bohórquez junto con los niños de Oiba.

 

Transformación de la educación

 

Hace unos años era usual –en algunos lugares todavía lo es– que los maestros educaran a los niños de primera infancia bajo la guía del protocolo que impartía el Ministerio de Educación, que convertía la educación preescolar en educación básica primaria: el aprendizaje se basaba en hacer planas, memorizar y aprender a leer y a escribir. Sin embargo, hace más o menos diez años empezó la transformación de la educación y la nueva apuesta para la primera infancia.

En 2008 Mariela tuvo la posibilidad de hacer un diplomado del Ministerio de Educación para los maestros de transición con el nombre de “La didáctica del lenguaje”,que tenía que ver con una educación que promovía la exploración del medio, la literatura y la importancia de las expresiones artísticas para los niños de 0 a 6 años. De esta experiencia nació Semillas de grandeza, una propuesta pedagógica liderada por Mariela que respeta el proceso de pensamiento natural de los niños y está encaminada a la conformación de un ambiente que propicie la exploración en el aula y fuera de ella.

 

El diplomado me permitió tener otro enfoque en la educación. Me dio pautas para ayudar a los niños a hacer una construcción real del lenguaje, dejando de lado el método tradicional de la repetición, la copia y el aprestamiento. Entonces, desde la mirada de la construcción del lenguaje, de entender el proceso de aprendizaje de cada niño sin forzarlo o cambiarle sus intereses, comprendí que los niños escriben y leen todos a su ritmo. El diplomado partió mi experiencia en dos… después de eso tuve más inquietudes y quise enriquecer mi trabajodice Mariela.

 

Los niños de Oiba, Santander, en su espacio de lectura. Foto: cortesía de Mariela Bohórquez.

 

Semillas de grandeza

 

Mariela cree que los niños son como semillas que tienen todo el potencial para crecer como un árbol. Por eso Semillas de grandeza se basa en que cada niño descubra sus talentos y habilidades sin que el maestro imponga.

“Es tener otra mirada sobre esta etapa de los niños. Tenerlos sentados haciendo planas es angustiante porque están en el momento de entender su entorno a través de su cuerpo y en el momento en el que sus vidas es movimiento. Mi objetivo con Semillas de grandeza es fortalecer el desarrollo del pensamiento más que del conocimiento”, dice Mariela.

Un ingrediente clave para el desarrollo de este proyecto es la vinculación de las familias, quienes tienen que contribuir a la exploración y el aprendizaje autónomo de los niños desde sus casas. Mariela dice que uno de los logros de Semillas de grandeza es que las familias son parte activa en el apoyo a los niños y en el descubrimiento y fortalecimiento de sus pensamientos. Con esta propuesta los padres en casa no imponen los juegos, ni el control de éstos, sino que crean las condiciones para que los niños exploren libremente.

“El conocimiento es superficial, mientras que con un aprendizaje significativo ellos adquieren las herramientas para que puedan sobrepasar las dificultades y desarrollar ellos mismos la capacidad de racionamiento… que le encuentren sentido a todo y más adelante tengan una perspectiva distinta de lo que es aprender”, explica Mariela.

 

Familias de Oiba participando en la actividad de MAguaRED #InternetSeguro. Foto: cortesía de Mariela Bohórquez.

 

Por eso, y según el día de la semana, los padres tienen actividades en casa junto con sus niños: el lunes es el día de los juegos de mesa, en el que las familias se comprometen a vivir un momento en familia para estimular el pensamiento lógico; los miércoles son el día de la biblioteca, que es apoyado por la Colección Semilla del Ministerio de Educación y Leer es mi cuento, del Ministerio de Cultura, y la idea es que todas las familias entiendan la importancia del libro para los niños, los momentos y lazos que genera, lo fácil de intercambiar y solicitar libros en préstamo, así como crear sus bibliotecas personales; finalmente, el viernes es el día de agradecer y los niños y los adultos pasan un momento que acoge el respeto por la naturaleza y la vida, en general: se toman de las manos, agradecen por esa semana, por compartir y por el medio ambiente que los rodea. Mariela comparte estas y más actividades en su blog donde hay reflexiones y fotografías de este desarrollo.

 

Entre más espacios libres y no intervenidos tengan los niños en sus primeros años mejor aprovechamos los intereses que tienen –como su relación con los animales– y los invitamos a que exploren su contexto más cercano, que descubran los insectos del jardín y aprendan a cuidar sus entornos… Este ejercicio es apoyado en muchas ocasiones por Maguaréconfiesa Mariel

 

Niños de Oiba, en Santander. Foto: cortesía de Mariela Bohórquez.

 

Maguaré y MaguaRED en el aula

 

Mariela descubrió hace tres años Maguaré y MaguaRED mientras exploraba en internet herramientas que le ayudaran a su proyecto de aula. En 2018 pagó internet en su clase para que los niños pudieran jugar y conocer de cerca las plataformas, y con la actividad #InternetSeguro logró que todas las familias firmaran el compromiso de MaguaRED para un uso de internet responsable y amigable con los niños, siempre pensado desde el acompañamiento.

En 2018 ella trabajó en el aula, junto con los niños, el tema de la naturaleza y se apoyó de la canción de los Insectos, de Jacana Jacana, y los niños disfrutaron de los sonidos de la canción, así como el mensaje que transmite sobre el cuidado del medio ambiente.

En septiembre, en el mes de los #EspaciosAdecuados y aprovechando que era el mes de amor y amistad, Mariela construyó una actividad que consistía en adoptar a una familia amiga y cada familia propuso un espacio para compartir con los niños y los demás padres. Algunos eligieron ir a explorar, hacer caminatas, otros abrieron su casa y algunos propusieron actividades en los parques.

 

 

Luego vino Maguaré en La Ceiba, en noviembre, y Mariela, los niños y las familias participaron activamente enviando dibujos de los personajes de Maguaré y construyendo en plastilina, cartón y tubos de papel al Arma – Dj, a Saimiri, a la familia cuy, entre otros personajes. También compartieron en su día de lectura los cuentos y luego cantaron, bailaron y gozaron las canciones y Karaokes de Maguaré.

Como Mariela son muchos los agentes educativos y cuidadores que transforman la educación y la relación con los niños en el día a día. A partir de adecuar espacios, de darle un lugar a las familias en la formación y aprendizaje de los niños, y dejar que ellos también sean parte activa de su formación: que exploren y sientan el mundo que los rodea.

De esta manera todos juntos descubrimos, imaginamos y creamos.

 

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2 Comentarios

  1. Puedo decir que me di el gusto de tener la mejor docente que existe para el grado preescolar, gracias profe Mariela por marcar a diferencia con la educación y romper el tabú con el que se viene trabajando, implementando en nuestros hijos sus proyectos para que desarrollen su creatividad, y dinámica, formandose en verdaderas semillas de grandeza. Mi familia y yo la recordaremos toda la vida.

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  2. ¡Muchas gracias!
    Es un equipo de trabajo donde ustedes ponen todo su esfuerzo para que sea posible una educación con sentido para los niños. A los padres de familia, nuestra mano derecha y a los niños nuestros protagonistas.
    Abrazos

    Responder

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